I
Un muchachito sumiso
abiertos sus ojos y escondida
su alma
en el bosque de aquella
señora burda y hética
a la que todos llaman Certeza.
II
Un fulano de la calle
olvidada
que soñaba con girasoles y
calas
y con bichos de colores ,
que añoraba las noches de
amor salvaje
con la mujer de pechos
grandes y besos pagados
que se hacía llamar Prudencia.
III
Un hombre pulcro y elegante
manejando un lamborghini del
año
va a más de cien por hora,
huye de fantasmas insufribles
que agonizan en su espejo
retrovisor;
desentona sobre el camino polvoso
del pueblo de la Bonanza.
IV
Un tierno niño ausente,
impregnado de angelical aroma,
juega en algún rincón
inverosímil
con camaleones de cristal
y víboras de cascabel,
y susurra,
y susurra,
al enigmático son de un
pandero,
canciones de Perfección .

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