jueves, 8 de septiembre de 2011

LA HISTORIA FELIZ


Hoy me he plantado aquí, frente al computador con la firme convicción de escribir una historia  feliz, llevo casi ocho horas librando una batalla brutal (casi demencial) contra el teclado y no logro escribir nada digno de ser leído; aunque suene poco verosímil, esto es lo único que logré dejar escrito después de decenas de líneas redactadas e inmediatamente borradas.

¿No soy capaz de concebir una historia feliz?...

¡Exijo una explicación!

(A quien quiera que la tenga, sírvase guardársela) Gracias.

Esto es todo cuanto puedo decir acerca de esta mi gran historia feliz, y culmino estas escuetas líneas prometiendo firmemente, con una mano en el pecho y la otra en el techado, no volver a intentarlo. Y con todo, también prometo intentar no cumplir esa promesa.


Yo

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